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El drama de una ciudad decadente

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Ayer compartí con ustedes una hermosa foto de nuestro querido Empedrao. Hoy, comparto una imágen totalmente distinta con un lenguaje visual también diferente. Es el símbolo de una ciudad decadente, y de una sociedad que no ha valorado su patrimonio. Ella refleja el drama que vive Maracaibo y Venezuela. Antigua calle Urdaneta, calle de nobles familias y hermosos caserones.  Familias felices porque vivían cerca de la Plaza de la Concordia hoy, Plaza Bolívar y de la santa iglesia catedral de Maracaibo. Zulia. Venezuela. Reflexion del Profesor Richard Skinner. El progreso se ha llevado los colores que adornaban las fachadas, dejando una gris mueca en su lugar. Altivas estructuras miran con desdén desde lo alto, y la gente pasa rauda y temerosa de la fealdad de las casas derruidas, como leprosos dignos de lástima que en cualquier momento se rinden para desplomarse, llevándose consigo recuerdos, historias, memorias. Sígueme en Instagram @mariandrader Gracias.

La constante depredación del patrimonio

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Eso se llama “máscara de la corruptela". Un silencioso ecocido del patrimonio. Mutis de la Academia de la historia, de las universidades públicas y privadas, los organismos culturales económicos y de la sociedad en su conjunto y sin excusa de un Centro Rafael Urdaneta (CRU) que ha sido responsable directo de esta barbarie que desconoce la tarea de preservación, conservación del corazón de nuestra identidad arquitectónica y cultural pletórica de estética en el pasado y hoy nadando en total desarmonía.  Cuando un pueblo no vive su centro, verdadera matriz de la Zulianidad se perpetúa la decadencia de lo propio. Hagamos de nuestro lente la voz mensajera de tal ultraje continuado, nuestro trajinar mil veces de la ciudad debe tener sentido testimonial, seamos mensajeros proactivos y activos de la denuncia social sin medias palabras edulcorantes de esa historia destruida y desgarrada por quienes a escasas cuadras gobiernan, por ciudadanos e instituciones apáticos y sin verdadero sentido...